EL CABALLERO ANDANTE

Sin comentarios febrero 14, 2018

A lo largo de la historia de la literatura han sido muchos los arquetipos que los autores de todas las épocas han ido dando vida a través de personajes cuyas vidas, andanzas y perfiles configuraban todos los aspectos de la geografía humano. Hoy vamos a detenernos en una figura que fue muy recurrente en la literatura de la Edad Media: El Caballero Andante, de la que más tarde Cervantes se valdría para crear la obra más importante de la literatura universal.

Más allá del vasallaje y la sumisión al amo que formaban parte del origen de la aparición de estos singulares personajes, y que sólo pueden entenderse enmarcándolos en su tiempo, había unos códigos de honor y una defensa de los valores imperantes en ese momento –fundamentalmente de carácter religioso- que presentaban a sus protagonistas como una suerte de súper héroes de la época. La defensa de causas imposibles, la espiritualidad y la idealización del amor, formaban parte del bagaje con el que estos personajes recorrían los confines de la tierra…

La interpretación que más tarde hizo Cervantes en el Quijote fue mayoritariamente interpretada como una sátira de estos caballeros, uno de cuyos máximos exponentes fue Amadis de Gaula, de autoría no concretada.


Sin embargo, a principios del siglo pasado, Miguel de Unamuno escribió Vida de Don Quijote y Sancho, donde se permite reinterpretar la obra de Cervantes, y lejos de convenir en esta satirización del caballero andante a través de su personaje central, Don Quijote y de su fiel escudero Sancho Panza, se sirve de ambos para utilizarlos como canalizadores de su pensamiento filosófico, lo que propició un encendido debate entre los intelectuales de la época.


Nosotros, desde el Nhorte, inmersos este año en el mundo medieval, queremos reinterpretar también la figura del caballero andante, utilizándola como fuente inagotable de imaginación, idealismo y aventura, características propias del ADN nhorteño. Sirvan de referencia nombres como el Rey Arturo, Lanzarote y su mesa redonda, el propio Amadis de Gaula, Tirante el Blanco, Felixmarte de Hircania, Belianis de Grecia, Clarián de Landanis, Florambel de Lucea….

Dese los inicios de Nhorte, hemos “manoseado” muchas veces un texto de la obra de Unamuno a la que nos hemos referido, y que literalmente dice así:

“Me preguntas, mi buen amigo, si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren…/… Como tú siento yo con frecuencia la nostalgia de la Edad Media…”; un poco más adelante se contesta: “Pues bien, sí; creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro de don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos que lo tienen ocupado. Creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro del Caballero de la Locura del poder de los hidalgos de la Razón”.


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