LA SALUD DEL NHORTE: sin sistema.

Sin comentarios marzo 28, 2018

Hoy que disponemos de un sistema de salud casi inmejorable, con grandes profesionales que nos atienden a cualquier hora del dia y de la noche, y que con marcar un teléfono tenemos un equipo de urgencia en nuestro domicilio, se nos hace complicado pensar que hubo tiempos oscuros con multitud de calamidades, en los que la medicina estaba en manos de personas no cualificadas. 


En el medievo las enfermedades se consideraban como un castigo divino y los monjes en los monasterios eran los responsables de la salud de la población usando una terapia teúrgica basada en milagros de santos, reliquias sagradas, imposición de manos, exorcismos y el uso de “hierbas mágicas”. Es en los monasterios donde surgen los primeros hospitales que dan servicio a viajeros, transeúntes y pobres.


En el s.Xll llegan a Europa las primeras farmacias procedentes de Bagdag y el farmacéutico se convierte en un profesional de referencia dentro de las ciudades.En esta época la cirugía sólo se usaba en caso de vida o muerte y las heridas se “”desinfectaban” con paños sumergidos en vino y se cauterizaban con hierros candentes, previniendo así la pérdida de sangre y la infección. La mayoría de las enfermedades humanas se consideraban que eran resultado del exceso de líquido en el cuerpo (llamado humor) y su curación se realizaba a través de métodos como la sangría usando sanguijuelas o con un corte en un brazo. Durante la Edad Media se practicaban cesáreas pero se realizaban una vez que había constancia que la madre había muerto o no tenía posibilidades de sobrevivir; incluso había casos en los que el bebé también estaba muerto.

Valorando un sinfín de técnicas realizadas hace siglos y los avances en la medicina, nos sirve de orgullo conocer el empeño de los profesionales de la salud en preservar y mejorar el estado de salud de la población.


Es necesario hacer una buena gestión del sistema sanitario que tenemos para contribuir a la sostenibilidad de dicho sistema, para ello debemos ser conscientes de un uso adecuado de los medicamentos que frene el gasto del sistema sanitario y de antibióticos para frenar el crecimiento de gérmenes multirresistentes, tomar decisiones por parte de los profesionales sanitarios basadas en la evidencia científica y por parte del paciente ser responsable en el uso correcto de los servicios.


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