CINE Y ESCLAVITUD

Sin duda, cuando evocamos cualquier tema referente a África, predominan en nuestra mente occidental las imágenes ensoñadoras, aventureras y pintorescas en general, pero es inevitable dedicarle un espacio a un tema que la historia de la humanidad siempre llevará sobre sus hombros como una lacra. Me estoy refiriendo a la esclavitud, que, en su versión más explícita, castigó fundamentalmente al continente africano, especialmente a la llamada África subsahariana, donde predominan los pueblos de raza negra.


El número de personas esclavizadas procedentes de África varía, según distintas estimaciones, entre los 10 y los 60 millones de personas entre los siglos XV y XIX. A los que hay que sumar los esclavizados en el mundo islámico (tanto europeos como africanos), en las culturas de la India y dentro de los estados africanos. Además, en el Imperio de Malí, cerca de 9 millones fueron traficados desde África Occidental al Magreb a través del Sahara, pero sólo la mitad sobrevivió al viaje. Según el historiador británico Eric Hobsbawm, la cifra de esclavos africanos transportados a América del Norte sería de un millón en el siglo XVI, tres millones en el XVII y durante el siglo XVIII llegaría a los 7 millones. Son números que escalofrían, y por su relativa cercanía en el tiempo, aun parecen más sorprendentes e indignantes.


Pero acabada la esclavitud (a veces se olvida que más tarde en Europa -incluída España- que en Norteamérica), se pasó a una era de convivencia no siempre pacífica y con unas claras normas de discriminación. Todos recordamos aun esos episodios por los que, en pleno siglo XX, aun se privaba de no pocos derechos a la población de color en EEUU, o el vergonzante apartheid de Sudáfrica…
La esclavitud, así como sus consecuencias, han sido reflejados en muchas narraciones, así como en múltiples películas. Entre las novelas cabe destacar: “La cabaña del tío Tom” (Harriet Beecher Stowe), “Incidentes en la vida de una joven esclava” (Harriet Ann Jacobs) “12 años de esclavitud” (Solomon Northup), “Copper Sun” (Sharon Draper), “Campos de gloria” (Walter Dean Myers).


Entre las películas en las que la esclavitud está muy presente, destacaremos, “Lo que el viento se llevó”(Víctor Fleming), que le dio el Oscar a la primera mujer afroamericana (Hattie McDaniel), “El nacimiento de una nación” (D. W. Griffith), “Glory” (Edward Zwick), “Amistad” (Steven Spielberg) o, más recientemente y en clave sarcástica, “Django encadenado” (Quentin Tarantino). Y seguro que muchos recordaréis una mítica serie de TV: “Kunta Kinte”, basada en la novela “Raíces: la saga de una familia estadounidense”, del autor estadounidense Alex Haley. Según Haley, Kunta Kinte, el protagonista de la historia, se basaba en uno de sus antepasados, un gambiano que nació en 1750, fue esclavizado y llevado a Estados Unidos donde murió en 1822.

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