EL FUTBOLÍN

El gallego conocido como Alejandro Finisterre pidió a su amigo, el carpintero Francisco Javier Altuna, que diese forma a su idea de futbolín, para que los niños del hospital madrileño en el que también él se encontraba ingresado, pudiesen disfrutar del juego que entonces no podían practicar. Fruto de esta colaboración surgió la patente española de 1937.
El futbolín es efectivamente el primer juego reglado de realidad virtual, pues los jugadores sobre el “campo”, muñecos pintados con su equipación, son manipulados desde fuera por los verdaderos jugadores, produciéndose esa curiosa confusión entre lo real y lo imaginario que puede terminar siendo tan excitante.
Cualquiera que haya echado una partida de futbolín, con compañeros a uno y otro lado, habrá tenido que asumir un rol con el mayor interés (atacante o defensor) y a continuación emplear sus reflejos, concentración y coordinación ojo-mano para conseguir un gol, que algunas sabe a triunfo de gran final.
En el futbolín del campa reposan los jugadores sobre sus barras, esperando ya la llegada de los chicos y chicas para volver a llenar “El Cubo” con su sonido metálico. En la soledad de la sala imagino que hablan de alineaciones y jugadas estratégicas y quién sabe si de fichajes estrella: ¡habrá que verlo!

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