EL JUEGO DE LA MÚSICA

En algunos idiomas de nuestro entorno utilizan el verbo “jugar” cuando se trata de tocar un instrumento: así es en inglés (to play), francés (jouer) o alemán (spielen).
Seguramente en estos idiomas se considera tan importante saber hacer música que, para atraer a jóvenes principiantes, se envuelve su aprendizaje en todo lo divertido y atractivo del juego, para que una vez atrapados por la magia musical ya no cese el deseo de volver y volver al instrumento.
En castellano la guitarra, el piano, la batería o la música, se tocan, lo que denota una relación afectuosa y sensual con el instrumento y con este arte. Si además de tocarse se jugase, puede que la música no fuese la gran mancha en el expediente de tantos y tantos de nosotros y puede que tuviese en el horario escolar la presencia que debiera un saber tan valioso.
En el campamento no suelen faltar algunos buenos músicos y a fuerza de acompañar nuestras canciones y de jugar con las melodías, no son pocos los que se han visto tentados a acercarse por ejemplo a una guitarra: aunque solo sea por jugar.
 

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