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LA EDAD OSCURA

Cuando caía la noche, llegaba la oscuridad a las casas de la Edad Media. Caminar por las calles a altas horas no es que fuese peligroso, es que era sospechoso. Era el momento de iluminarse haciendo uso de candelas, candiles, candeleros y candelabros, que usaban aceites de linaza o de cáñamo, o de velas de cera, compañeras fieles de la humanidad.

El fuego, naturalmente, iluminaba y daba calor en invierno aunque en verano, cocinar o iluminarse en algunos lugares se hacía a consta de grandes sudores. Las primeras linternas podían llevar pantallas de vidrio o de asta de animal, bien pulida aunque solo traslúcida: mi linterna del campa es mucho más eficiente.

Las antorchas, tal y como las vemos en las películas, de madera con un trapo impregnado en aceite o cera, daban una llama alocada y peligrosa y en una vida tan dependiente del fuego no es difícil deducir que habría incendios frecuentes y lamentables.

Disfrutar hoy de un alumbrado fácil es uno de los logros sociales y urbanos más grandes y quizás menos reconocidos de cuantos gozamos y más si pensamos que la luz eléctrica no estaba plenamente instalada en muchos países de Europa aún a mediados del siglo XX!!

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