LOS DIOSES DEBEN ESTAR LOCOS

Hay muchas películas ambientadas en África, pero hoy queremos traer aquí una película ambientada y hecha en África que, me parece, representa fielmente esa poética de la sencillez tan presente en el arte africano.
Rodada en Botsuana y Sudáfrica con un bajísimo presupuesto, narra las peripecias de una tribu de bosquimanos en el desierto del Kalahari a partir de que un casco de cocacola cae sobre ellos lanzada desde una avioneta de paso. Xi, entrañable jefe de la tribu, emprende un largo viaje hacia “el fin de la tierra” para deshacerse de ese maléfico objeto que sólo trajo a su poblado tribulaciones y enfrentamientos.
A pesar de su escasa repercusión inicial, en plena época de globalización, la fama de la película llegó pronto a otros continentes hasta convertirse en una película de culto entre los amantes de la naturaleza y el continente africano. Si todavía no la visteis, os invitamos a hacerlo y os dejamos aquí un breve extracto con el que podéis haceros una idea de su encanto.

https://youtu.be/HDg8-TH-M68

Sin comentarios

Añadir un comentario