SOLIDARIDAD

Encerrados en casa con nuestros propios problemas, muchos son los que sin embargo tienen un gesto o un recuerdo para los que también lo pasan mal al otro lado de la calle. Ser solidario es bueno para todos y necesario, si bien se mira, como ensañaba esta fábula de Lafontaine.

Un molinero tenía un caballo y un pequeño burro que en los días de mercado utilizaba para transportar la harina que iba a vender, cargando un saco a lomos de cada animal.
Uno de aquellos días el molinero decidió cargar los dos sacos sobre el burrín que a mitad del camino pidió ayuda al caballo, compañero de cuadra y con quien compartía su monótona vida. Su sorpresa fue enorme cuando el caballo se hizo el loco y pasó olímpicamente de ayudar a su pequeño amigo. Tal fue el esfuerzo que estaba haciendo el burrín que acabó cayendo al suelo de puro agotamiento.
Entonces el molinero decidió regresar a casa lo antes posible para que un veterinario atendiese al pequeño burro. La única manera de hacerlo era cargar al pobre animal a lomos del caballo y con él los dos sacos de harina.
No haber querido ayudar antes a su compañero le costó una fatiga al caballo, de la que tardó en recuperarse varias semanas. Mientras, el burrín daba saltos de alegría después de una rápida rehabilitación.

África, no te olvidamos.

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