Algo que tienen los cuentos zen es que si intentas explicarlos al final, pierden su sentido, por eso a veces resultan desconcertantes. Los cuentos zen están hechos para pensar por uno mismo, incluso para volver a ellos varias veces hasta desentrañar su verdadero sentido.
Un estudiante se quejaba en cierta ocasión ante Bankei:
– Maestro, tengo muy mal temperamento. ¿Cómo podría controlarlo?
– Tienes algo muy raro –replicó Bankei. Déjame verlo.
– No puedo enseñarlo en este momento –dijo el otro.
– ¿Cuándo podrás hacerlo? –preguntó Bankei.
– Surge de improviso –contestó el estudiante.
– Entonces –concluyó el maestro- no debe ser tu propia naturaleza. Si lo fuera, podrías enseñármelo cuando quieras. No lo llevabas contigo cuando naciste y tus padres no te lo dieron. Piensa en ello.
#Campamentonhorte#Festivaldeldragón#Orientemisterioso#Buscandolosencillo#Campamentoseducativos#Campamentosenasturias#Mejorcampamentodeespaña#thinkdifferent
