Las cumbres del clima me recuerdan esas conversaciones en el bosque de los Ents, de El Señor de los Anillos, entre viejos árboles que se tomaban las deliberaciones con muchísima calma, como si sobrase el tiempo. Ayer se cerró la COP28 en Dubai con un balance que da esperanzas a los optimistas y desespera a pesimistas. Hacer un resumen es dificilísimo por el cruce de intereses que hay por el medio.

El logro más destacable, «histórico» dicen, se cifra en el reconocimiento del principio del fin de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), principales causantes del cambio climático, pero también ha habido acuerdo en acelerar la transición hacia las energías renovables y ponerse a recortar drásticamente las emisiones de CO2 con su desaparición en el año 2050.

Sin embargo, la toma de medidas concretas sigue quedando bajo la responsabilidad de cada país y aquí es donde toca sopesar qué importa más si las personas y el planeta o el crecimiento y el beneficio económico.

El caso es que mientras las grandes soluciones llegan, que tendrán que llegar, la suma de pequeños gestos cuenta y compensa la despreocupación de otros. Desde nuestro particular Bosque Encantado iremos contándote qué puedes hacer para darle vida al planeta.

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